No nos dejamos embelesar por el lujo del hotel de 6 estrellas, y en menos de media hora ya estabamos fuera del hotel, para aprovechar al máximo la primera noche en Xi’an. Se trata de una ciudad muy peculiar: esta completamente rodeada por un muro cuadrado. Justo en el centro del cuadrado esta “La Torre de la Campana”, que se utilizaba para avisar de que habia que cerrar las puertas. Y de esa torre surgen 4 calles, hasta el muro: la calle Norte, Sur, Este y Oeste… Muy originales estos de Xi’an
Pero a lo que vamos. En el viaje conocimos a una pareja de Barcelona, Moisés y Davinia (por cierto, un saludo desde aquí, a ver si me contestas los correos, bandido!! XD). Pues Moises tenia antojo de comer cosas raras, y ya habia preguntado en Beijing que donde se podian comer bichos, serpientes etc… El guia contesto que ese tipo de comida era la comida “Cantonesa”. Porque como rezan los dos dichos chinos:
- “El Cantonés se come todo lo que tenga cuatro patas, menos la silla“, y “El Cantonés se come todo lo que vuela, menos el avión“. Si es que era un cachondo el Anibal este.
En fin, que esa noche ibamos a ir a cenar a un Cantonés, asi que le preguntamos al guia Tao que si conocia alguno. Nos dijo que no habia ningun problema, que sabia de uno muy bueno, que ademas abria 24 horas. Y nos apunto en un papel el nombre del local y su direccion en Chino, para que le dieramos el papel a un taxista y nos llevara hasta alli.
Dicho y echo, pillamos un taxi, le dimos el papel, OK OK nos dijo, y en cero coma estabamos atravesando Xi’an a toda velocidad (creo que en algun otro post ya habia hablado de la “curiosa” forma de conducir de los Chinos). Este viaje nos vino realmente bien para poder conocer la ciudad por la noche, y de paso hacer algunas fotos chulas, que voy colocando por el post.

Nos tuvo en el taxi media hora, pero sin darnos ninguna vuelta, el restaurante estaba a tomar por culo. (En China los taxistas son por norma general extremadamente honrados, como comprobamos más adelante en Shanghai). Al cabo de un buen rato, el tío entra en una calle bastante grande, pero muy poco iluminada, y se para a la derecha. Empieza a mirar para fuera, y no nos dice nada. Estamos simplemente ahí, parados. De vez en cuando el tio señala a un lado de la calle, y niega con la cabeza; intenta decirnos algo, pero no habla ni papa de ingles…


Asi que nada, estamos en ese plan unos minutos, y el tío coge su telefono movil, llama a alguien, y se pone a hablar en Chino. (Ni que decir tiene que a esas alturas, nosotros ya estabamos un poquillo “nerviosos”). A todo esto, deja de hablar y nos pasa el telefono…

Y ahi se desvelo todo el misterio. El Chino no hablaba ingles, asi que llamo a un amigo suyo, que sí lo hablaba, para poder comunicarse con nosotros. El amigo nos explicó que estabamos en la dirección correcta, pero que el restaurante ya no estaba (lo habia ncerrado). Acojonante que el tio pillo SU movil, gastandose SU dinero para poder avisarnos. Imaginaos ahora en España, que nos dejarían allí tirados sin ningun tipo de miramiento XD

Total, que le dijimos al del telefono que queríamos ir a un Cantonés, que por favor se lo dijera al conductor. Y nada, habla un rato con él en Chino, cuelga, y el taxista ya todo feliz de que las cosas se habian aclarado, nos vuelve a decir OK OK todo sonriente; y nos lleva a un Cantonés cojonudo, que ademas estaba al lado del hotel!!!… y todo el circuito nocturno por Xi’an en taxi (en total casi una hora) nos costo 3 €
Cuando digo que los Chinos son buena gente, no es basandome solo en un hecho concreto, es que cosas de éstas nos pasaron durante todo el viaje. Y si solo fuera con la gente de servicios (guias, taxistas, camareros etc…) lo podría entender. Pero es que la gente de la calle se comportaba igual. Son cojonudos.
Llegamos al Cantonés sin problemas, peor eso ya ira en el proximo Post Gastronómico XD. Por cierto, aquí esta la foto de nuestro colega, el taxista de Xi’an:

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